Columbario modular
Hexágonos que se enganchan entre sí sobre una base. Crece según llega la demanda, se desmonta, y puesto en un jardín deja de parecer un cementerio.

Un columbario es un muro de nichos. Y un muro solo se puede hacer de una manera: construyéndolo.
Esa obviedad ordena todo el sector. Si el columbario es obra, hay que levantarlo entero antes de saber cuántas urnas va a recibir, no puede crecer, no se puede mover y estéticamente solo puede ser lo que es, un paredón con casillas. El cementerio acaba diseñado por el hormigón. La reformulación fue tratar el nicho como una pieza suelta y no como un hueco en un muro. Hexágonos independientes, una pieza de unión que los engancha entre sí y una base común: se monta sin obra, crece por módulos y se desmonta. En un jardín deja de parecer un cementerio, y ese cambio de aspecto no es cosmético, es lo que permite visitarlo sin la carga de entrar en un tanatorio.
Por qué un hexágono
No es decoración. Es la única forma que tesela el plano sin desperdiciar superficie y reparte la carga entre los vecinos, que es lo que permite apilar módulos sin estructura portante añadida.
La pieza de unión
Lo que se registra no es el hexágono, es el sistema: el enganche entre módulos y el apoyo sobre la base. Sin esa pieza son macetas caras.
Crece con la demanda
Un ayuntamiento no tiene que estimar a veinte años vista ni inmovilizar presupuesto en capacidad que no va a usar. Compra los módulos que necesita y añade los siguientes cuando hagan falta.

Hexágonos, pieza de unión y base, figura de la memoria