Fotovoltaica sobre estructuras funerarias
Un cementerio es una superficie enorme, horizontal y despejada que no produce nada. Un bastidor autoportante sobre los propios nichos la convierte en una instalación de generación.

Nadie construye una nave para poner placas. En un cementerio la nave ya está construida.
La fotovoltaica en suelo compite por terreno con todo lo demás, y en cubierta depende de que el edificio aguante y esté bien orientado. Un cementerio resuelve las dos cosas por accidente: tiene hectáreas de estructuras cuadrangulares, macizas, a la misma altura, sin sombras arrojadas y sin ningún otro uso encima. Lo que faltaba era la pieza que permitiera montar los paneles sin perforar los nichos ni alterar su acceso. La invención es ese bastidor: autoportante, con patas telescópicas regulables para salvar los desniveles del terreno y filas de paneles con inclinación ajustable mediante bisagras, de modo que la misma estructura sirve en cualquier latitud sin rediseñarla.
Autoportante a propósito
No se ancla a la estructura funeraria, se apoya. Eso evita tocar un bien que tiene régimen jurídico propio y titulares con derechos sobre él, que es el motivo real por el que nadie lo había intentado antes.
Patas telescópicas e inclinación
Los cementerios rara vez están nivelados. Las patas regulables absorben el desnivel y las bisagras ajustan el ángulo de los paneles, así que el mismo bastidor vale en Málaga y en Oslo.
Cero suelo adicional
Es la cifra que convence a un ayuntamiento: la instalación no ocupa ni un metro cuadrado que no estuviera ya ocupado, y no cambia el uso del recinto.

Unidad de generación sobre estructuras funerarias

Bastidor, marco y regulación de inclinación